Un embudo es el camino desde la primera visita hasta un cliente que paga. Cada paso pierde a algunas personas, y las pérdidas pequeñas en cada paso se multiplican. Por eso el arreglo de un sitio que no vende suele estar en una página que nadie estaba mirando.
Las cuentas de un embudo
Tomemos un ejemplo simple. Si 2.000 personas visitan tu sitio en un mes, el 4% deja sus datos y el 25% de ellos compra, tienes 20 clientes. Sube el primer paso al 6% y tienes 30 sin gastar más en anuncios. Mejorar un paso intermedio suele costar menos que comprar más tráfico.
Dónde se escapa la gente
Las fugas suelen aparecer en los mismos lugares. Las páginas lentas pierden gente antes de que lea algo. Las páginas con tres llamados a la acción dejan dudas sobre qué hacer. Los formularios con demasiados campos se abandonan a la mitad. Y la falta de pruebas, como reseñas, proyectos reales o un rango de precios claro, hace que la gente se vaya a pensarlo y no vuelva.
Un siguiente paso por página
Cada página debería dejar clara una sola acción. En el sitio de Your English Buddy todas las secciones llevan al mismo lugar, una clase diagnóstica personalizada, con WhatsApp para quien prefiera preguntar antes. Nadie tiene que elegir entre cinco opciones.
Menos campos, más respuestas
Los formularios suelen ser el paso más empinado. Cuando rehicimos la página de cotización de este sitio, pasamos de once campos a cinco: nombre, correo, qué quieres construir, una descripción corta y un presupuesto opcional. Todo lo demás se puede preguntar en la primera llamada, cuando la persona ya decidió conversar.
Mide cada paso
Sigue cada transición por separado, de visita a contacto y de contacto a venta. En Google Analytics 4 eso significa enviar un evento cuando alguien envía un formulario o abre un chat, y marcar los importantes como eventos clave. Cuando un número baja, sabes qué página o mensaje revisar, y evitas rediseñar todo el sitio para arreglar un solo paso.
